Infertilidad y esperanza

La infertilidad es un problema que aqueja a muchas parejas y familias. En la mayoría de los casos, suele tratarse de puertas para adentro y en el día a día se convierte en un tema tabú que no se debe tocar o, como mucho, pasar de puntillas por él para no lastimar a las personas afectadas. Sin embargo, cada vez son más las mujeres, tan heridas por la vida como valientes, que se atreven a exponer su situación y para ello desnudan su alma, dejando al descubierto duras luchas y frustraciones.

Hope: los bebés no los trae solo la cigüeña es una confesión a alma abierta de todos los obstáculos que una joven Elodie va encontrando y se propone superar sin importar el coste.

El primer capítulo es el más travieso y divertido, pero anuncia ya las borrascas que se ciernen sobre la autora, que si algo tiene, es la habilidad de contar una historia, la suya, para que el lector se haga una composición de lugar en todo momento. Nos va a contar cosas muy importantes: su deseo ardiente de ser madre y los sufrimientos que la vida le inflige por no ponerle las cosas fáciles.

Es una crónica detallada de las cicatrices que el procedimiento clínico para el embarazo deja en el alma de Elodie. Uno puede consultar el tema en Internet y conocer cómo se desarrolla el procedimiento, pero lo que ofrece Elodie es la anatomía de su alma. No es fácil encontrar unas confesiones tan francas, hechas con pudor y con relativo humor. Uno lee confesiones y es consciente de que el autor entiende mucho de maquillaje. Aquí no, aquí no hay maquillaje.

Como cabe esperar, este libro interesará a muchas mujeres y hombres que se han encontrado en esta tesitura. Lo leerán y se sentirán identificados, sin duda; pero también se puede leer como una narración, como una novela que, contradiciendo el género, se basa en la realidad. Una novela entretenida, muy bien compuesta, que de ficción no tiene nada de nada. Real como la vida misma.