La cuerda locura de Jhoanna Rola

Vida e Instagram

La notable presencia en las redes sociales y las muchas peticiones ha dado alas a Jhoanna Rola a contar las peripecias de su vida siendo todavía una mujer joven. Más que “influencer” prefiere ser conocida, nos cuenta casi al final del libro, como alguien que inspira a los demás en su día a día. Llegó a esta posición casi sin proponérselo, buscando ocupar su tiempo, pero antes de poder ocuparse en lo que realmente le gusta y llena su vida tuvo que cruzar el océano varias veces.

Abre el libro de sus recuerdos a los cinco años en una población agrícola de Colombia, un paisaje y entorno idílico para una niña. Su día a día atraviesa un cambio brusco con la separación de sus padres y comienza la historia de una joven madre que trabajará lo indecible para que no les falte nada a sus cuatro “princesas” y lleven una vida normal. Asistimos a sus tanteos y tonteos con los chicos en la siempre compleja adolescencia, relata la divertida anécdota de su quince cumpleaños, todo un acontecimiento social en su tierra, sus dudas antes los estudios, su años universitarios y sus empresas con su hermana mayor, que actúa como una segunda madre; el amor fruto de un engaño por parte de un joven casado y sus problemas con la comida. La autora no pasa de puntillas a la hora de contarnos sus experiencias y en la respuesta que da a la vida, de quien exige y espera mucho. Sus sueños de realización personal seguirán adelante pasando por encima de los obstáculos que aparecen en su camino. Tampoco el mar es un obstáculo para alcanzar sus sueños y llega a España, a la gélida Lleida, casada. Lo que a todos parecía una locura, se convertirá con el paso del tiempo en su “Locura más cuerda”. Separada de su primer marido, conoce al hombre de su vida, formará una familia y dará sus primeros pasos, con éxito, en el turbulento mundo de las redes sociales. Sabemos de sus trabajos -no se le caen los anillos- de sus amistades -le da mucha importancia a la amistad-, de sus miedos y sus sueños, y de su tesón para hacerlos realidad. Las muchas seguidoras y seguidores en las redes sociales de Jhoanna Rola conocerán el perfil personal, la persona con sueños, dudas, caídas, remontadas e ilusiones que la llevan en volandas a sus metas. Con un estilo directo y sencillo nos cuenta su Odisea y su logro, que lo que a ojos vista parecía una locura, no era sino una muestra de cordura. De este material están tejidos los sueños, de este material se teje la vida.

Como hielo en la arena

Intimismo y sensualidad

El mar, el amor, la amistad de personas que entran y salen rápidamente de la vida de uno porque están de paso, rincones en sitios remotos que atraen como el canto de las sirenas, el mapa del cielo en la piel del amado, el mundo como territorio por explorar, el mundo como asombro, el amor como asombro, el otro como asombro, todo ello palpita en este breve libro de sesenta y cuatro textos y sus correspondientes ilustraciones, casi todas ellas de jóvenes mujeres que ponen en un primer plano la afirmación de la feminidad. Y todo ello, como si fuera una excusa para una fiesta de los sentidos y de la autoconciencia que se abre paso a codazos para tener un lugar en el mundo.


Raquel Jiménez, “Rachi” en las redes sociales, donde va dejando sus creaciones como cantos rodados que un paseante encuentra en la playa, unas veces, según cuenta, escribe primero un texto y luego lo acompaña con una ilustración y otras a la inversa, como si la música de las palabras no bastara para alimentar a los sentidos: música y plástica para descifrar el misterio del mundo.


El volumen Como hielo en la arena tiene el tamaño adecuado para llevarlo en el bolsillo o en el bolso porque invita a salir, invita a viajar, invita a escapar de la rutina diaria y dejarse llevar por los sentidos, por los anhelos más íntimos y lanzarse a conocer el mundo y la vida.

Galantus Nivalis, la matriz de la mente eterna

Una fábula moderna

Hacía mucho tiempo que no leía un cuento de hadas. Si no recuerdo mal, el último que leí fue precisamente el titulado Cuento de Goethe. Se lo pasé a mi hija que quedó encandilada y aún hoy, veinte años después, de vez en cuando me comenta que quiere reelerlo. Salvando todas las distancias habidas y por haber con el genial Goethe, el libro de Noelia Santaré, Galantus Nivalis, la matriz cristalina de la mente eterna  me ha dado la ocasión de volver a un género que gusta tanto a niños como adultos.

Ópula es una hada de la tribu de los tukta a quien se le encomienda la misión de energizar la Vara del Tiempo para lo cual deberá viajar entre diferentes dimensiones que aquí se materializan en las cuatro estaciones del año. Como en todo viaje iniciático, para el cual Ópula, la joven e ingenua tukta, está conveniente preparada, deberá superar pruebas que la ponen al borde de la muerte y de las que siempre sale librada en parte por su propia preparación y en parte porque lleva a su lado un ser protector. Para salir airosa de esta empresa heroica, Ópula deberá  conocerse a sí misma y la naturaleza de las cuatro dimensiones (estaciones).

Ya en la primera etapa de este viaje, el fangoso otoño, la joven hada entra en contacto con Clara, un ser humano a quien el médico le ha diagnosticado una enfermedad de momento desconocida. Descontenta con el diagnóstico y el tratamiento, Clara se refugia en su cabaña para intentar descubrir qué le pasa realmente, y solo podrá lograrlo con la ayuda de la ingenua y heroica Ópula. El mundo invisible (fantasía-espiritualidad) y el visible (la prosaica realidad humana) se interrelacionan a lo largo de este viaje iniciático. Finalmente, Clara, enferma como cualquier ser humano que vive en la ignorancia, sanará con la ayuda de Ópula y sus experimentadas y sabias reinas.

Me ha gustado volver al fantástico mundo de las hadas y no me cabe duda que puede gustar tanto a niños como a adultos. Noelia pinta un mundo de fantasía en el que las sensaciones son casi tan protagonistas como Ópula y Clara, una mujer de nuestros días. Durante la lectura me he preguntado si la autora no ha escogido la fantasía y la espiritualidad como pretexto para dejarse llevar por un mundo de agradables sensaciones que requieren, cómo no, una buena dosis de sensibilidad. Lo dicho: para niños y adultos.

JELL

 

Remedios caseros: curas lentas y eficaces

Remedios caseros y naturales

Pertenezco a una generación que fundamentalmente se desarrolló y sobrevivió con los cuidados naturales y el reposo. Las medicinas se tomaban de tarde en tarde y cuando no había más remedio. Mientras, se recurría a las deliciosas infusiones que se preparaban con hierbas, recogidas en su debido momento, y al reposo. Entonces y aún ahora conservo las sensaciones de la convalecencia, que prácticamente ha desaparecido de nuestras apresuradas vidas. La convalecencia, que significaba que el cuerpo entraba ya en la fase de recuperación definitiva, dejaba atrás el sufrimiento agónico y aseguraba unos días más sin ir a la escuela: una combinación muy agradable. Hoy, admitámoslo, la prisa nos tiene fritos. Los remedios caseros y la convalecencia nos hablan de una época en la que el tiempo transcurría lento, con una lentitud casi exasperante. La enfermedad, las dolencias, todo en nuestro día a día, se tomaba su tiempo.

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El placer de la lectura genuina

Fe de vida

Cuando llegó a mis manos el manuscrito de Fe de vida me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no leía obras distópicas y pensé que me había vuelto demasiado serio en mis lecturas. Al instante vinieron a mi memoria mis primeras lecturas. Las de niño no las recuerdo tanto, pero sí las de la adolescencia, que estaban plagadas de comics y libros de aventuras. Todavía hoy puedo sentir con gran nitidez, como si las reviviera, las sensaciones que me producían aquellas lecturas y cómo mi fantasía se contagiaba de lo que estaba leyendo, ya fuera Veinte mil leguas de viaje submarino, La isla del tesoro o Robinson Crusoe.

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